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Plaesa

Un primer año de legislatura muy intenso

Por Manuel Gallardo. Presidente de la Real Federación Española de Caza

Ciertamente el 2021 ha sido un año intenso, ya que el primer periodo de cualquier legislatura, como ha sido mi caso, es sin duda una etapa desenfrenada de trabajo. Reorganizar una federación del tamaño de la de caza con 335 mil federados, para que se adaptase al proyecto que presenté en mi candidatura ha sido una ardua tarea. El siglo XXI, con un increíble avance de la tecnología de la comunicación y un vertiginoso ritmo de vida puede ser una magnífica oportunidad si somos capaces de adaptarnos o puede conducirnos a un abismo si no lo hacemos.
Hay que tener en cuenta que nos enfrentamos a una auténtica desconexión entre lo urbano y lo rural y la caza se encuentra en esa encrucijada, al igual que otros sectores como el ganadero o el agrícola, afectando de lleno a una población que ocupa el 84% del territorio y que representa al 15,9% de la ciudadanía española.

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Por otro lado, la situación pandémica tampoco ha ayudado a que sea un año normal, pues ha tenido en jaque a nuestra parcela deportiva. Incluso ha impedido que nuestro equipo nacional pudiese participar en varios campeonatos de Europa y del mundo de diferentes modalidades deportivas. Pero afortunadamente, hemos podido celebrar prácticamente todos los campeonatos de España de las múltiples modalidades deportivas, incluido por supuesto el XXIII Campeonato de Recorridos de Caza con Arco que se celebró, con un enorme éxito en las instalaciones de la federación de Castillejo de Robledo.


Igualmente hemos tenido que hacer frente a una sucesión de acontecimientos que han puesto de actualidad a la caza en sentido negativo, como ha sido la prohibición de la caza de la tórtola, la imposibilidad de realizar controles poblacionales con acciones cinegéticas en los Parques nacionales o la inclusión de lobo en el LESPRE. Cuestiones que tienen un enorme impacto en el mundo rural. En cuanto a la tórtola, está absolutamente demostrado que las poblaciones de esta especie se han estabilizado en estos últimos años gracias a la gestión que hacen los cazadores, no hay duda que, de no hacerse, esta maravillosa ave dejará de transitar por los campos de este país. Los cambios en los usos tradicionales agrícolas y por ende la falta de alimento es la mayor causa del descenso de la especie.


En cuanto a los Parques Nacionales, la enorme rentabilidad que tiene realizar acciones de caza para controlar la sobrepoblación de ungulados para los pueblos que están en el perímetro de estos espacios protegidos se ha perdido, pasando a aumentar el gasto público con el fin de que agentes, celadores o empresas sean los que maten a los animales atrayéndoles a cercados en cualquier época del año sin ningún aprovechamiento, lo que es un auténtico despropósito. Los Parques son parques porque se ha cazado en ellos los últimos miles de años.
El lobo no deja de ser otro asunto preocupante que refleja la deriva conservacionista irreflexiva de parte del Gobierno de España. De un problema de convivencia entre el lobo y la ganadería, el Ministerio de Transición Ecológica ha creado un conflicto social con tal de que no se utilice la caza como herramienta de gestión.


Otro gran frente de problemas, y que nos ha generado una cantidad ingente de trabajo en 2021 y que nos generará en los próximos años es Europa. La Comisión Europea ha puesto sus ojos en la caza y la responsabiliza de todos los males que sufren las diferentes especies de animales, cuando los problemas son obviamente otros. La prohibición del uso del plomo sin darnos ninguna alternativa viable, la interpretación restrictiva de la Directiva Aves y hábitat, con la que pretenden que las aves migratorias o incluso la perdiz roja dejen de ser especies cinegéticas, o la aplicación de la Agenda 2030 proponiendo que en el 10% de todo el territorio europeo se prohíba la caza, son ataques a nuestra actividad a los que estamos haciendo frente a través de la Federación Europea de Asociaciones de Caza, de la que soy vicepresidente y en la que lideramos FACE MED, que es un grupo de trabajo formado por todos los países del arco Mediterráneo incluido Portugal.


De la misma forma hemos tenido que trabajar en la defensa del sector de los ataques de parte del ejecutivo, además de la actitud anticaza del Ministerio de Transición Ecológica. Así nos encontramos con la inclusión del concepto de empatía con los animales en la Ley de Educación, que, en unos años, de no aplicarse bien, terminará con la caza y con el sector ganadero, o la llamada a no consumir ningún tipo de carne que hace el Ministro de Consumo, que choca con nuestra campaña de fomento del consumo de carne de caza en España, donde curiosamente exportamos el 95% de la producción a Europa. O el apocalipsis final de la mano del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 y su dirección General de Derechos de los Animales con su delirante iniciativa legislativa de Protección y Derechos de los Animales que sin duda acabaría con la caza.
Este 2021 también nos ha traído una enorme ofensiva del lobby animalista, que se ha colado en los medios de comunicación donde la caza nunca tiene un trato positivo. Al igual ha hecho presa en el poder político, con su gran éxito consistente en la implantación del buenismo animalista, ahora resulta que tenemos que querer más a los animales que a nuestros propios hijos, un auténtico despropósito que refleja que esta sociedad no está sana. Ante este panorama, creo que todo el mundo entenderá y valorará el enorme esfuerzo que estamos haciendo para atender todos los frentes de batalla.


Todo ello sin descuidar nuestra agenda institucional de establecimiento de relaciones con partidos políticos, con otras asociaciones, con el Consejo Superior de Deportes, con la Asociación del deporte español o con el Comité olímpico. Igualmente hemos logrado un hito histórico con la refundación de la Oficina Nacional de la Caza, que acoge actualmente a la práctica totalidad de asociaciones del sector cinegético, sociales y privadas, incluido el sector armero.


Por todas estas cuestiones con el fin de sensibilizar a la sociedad y de cambiar las políticas anti caza del Gobierno, participaremos como punta de lanza en la gran manifestación del mundo rural que tendrá lugar en Madrid, si el covid no lo impide, el 20 de marzo.


En cuanto al año próximo, creo que será igual o más intenso que 2021. Es evidente que el calendario de movilizaciones marcará todo el año, pues no se trata solo de hacer una manifestación, se trata de continuar presionando para que la caza tenga el reconocimiento que se merece y se entienda el enorme papel económico, social, cultural y ecológico que jugamos los cazadores en el medio natural y que la actividad cinegética es una de las herramientas más importante en el desarrollo rural.


En los demás frentes mucho me temo que continuaremos sufriendo agresiones, por parte de Europa, del Gobierno de España, de los animalistas, de algún medio de comunicación y tendremos que trabajar unidos sin descanso, en defensa de nuestros derechos, en defensa de la caza.

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